17 MAYO - DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA LGTBIFOBIA.

El paro entre las personas trans alcanza el 85% y es necesario incorporar a la negociación colectiva el respeto a la diversidad, con medidas concretas contra el acoso por orientación sexual o identidad de género.

El puesto de España ha caído en el ranking europeo sobre la situación de los derechos de las personas LGTBI desde el puesto segundo al undécimo en apenas 8 años. En parte debido a la falta de una legislación que garantice los derechos de las personas LGTBI en todo el territorio estatal. Y en el ámbito autonómico, tampoco mejora la situación porque la garantía del derecho a la libre expresión de identidad sexual y/o género, no ha podido ser aprobado en esta legislatura el Plan de Igualdad de la Junta de Castilla y León.

Es de justicia reconocer que se han dado pasos en el respeto a la diversidad, que no somos ninguno de los 72 países del mundo que penalizan y criminalizan la diversidad sexual, 8 de los cuales condenan a muerte a las personas LGTBI. Hemos sido de los primeros países europeos en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo (2005). Pero también es justo reconocer que el camino a recorrer es aún muy largo; en el informe “La cara oculta de la violencia” elaborado por FELGTB, se cifran en 629 las agresiones registradas en 2018 contra personas LGTBI, a lo que hay que añadir que sólo son un 10% los casos que llegan a denunciarse por falta de confianza en los órganos judiciales y policiales.

Y el ámbito laboral no es ajeno a esta discriminación; el paro entre las personas trans alcanza el 85%. Es necesario incorporar a la negociación colectiva el respeto a la diversidad, con medidas concretas contra el acoso por orientación sexual o identidad de género.

Y es necesario combatir esta realidad discriminatoria desde la escuela, incluyendo en los contenidos curriculares la educación afectivo sexual y en diversidad.

 

 

 

 

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